¡Uiloquehadicho!

by Cristian

400 euros para todos. Sí, también para Miró

Publicado por uiloquehadicho en 28 Enero, 2008

José Luís Rodríguez Zapatero
“Me comprometo a hacer una devolución de 400€ a todos los trabajadores y pensionistas que pagan el impuesto de la renta”

ZPAquellos que pedían medidas brutales para paliar los efectos que  la desaceleración económica tiene sobre los bolsillos de los españoles deberían estar contentos: el presidente del Gobierno ha comprometido su palabra en la devolución de 400€ a todos los pensionistas y trabajadores que pagan el IRPF, con efecto para el próximo mes de junio. Será la primera medida que adoptará el primer Consejo de Ministros del nuevo gobierno salido de las elecciones del 9 de marzo. Todavía está por ver la fórmula, es cierto. No está decidio si se hará mediante una deducción en la cuota en la declaración de renta o un ingreso directo, en dos veces, en la cuenta bancaria. Es igual: la realidad es que se trata de una medida que aliviará un poco las economías familiares, sobretodo las más modestas.

Como de costumbre ya han salido las primeras críticas, desde todos los ámbitos: aquellos que se reclaman de la “izquierda pura” (en catalán de debó) dicen que no es progresiva, porque la medida afecta lo mismo son a Pizarro que a un mileurista. Los de derechas acusan a Zapatero de caciquismo y de intento de compra de votos con el dinero de los españoles, con Acebes diciendo que Zapatero le quita el dinero a la gente. Normalmente, cuando los extremos atacan de forma tan virulenta, es que estás haciendo lo mejor para la mayoría de la sociedad. Gobernar para todos conlleva, inexorablemente, dejar insatisfechos a aquellos que se sitúan en los extremos de la sociedad. Ya sea en uno u otro espectro ideológico.

De todas formas, se equivocan: si que es progresivo, porque la aplicación en base al impuesto de la renta garantiza que 400€ de deducción en la cuota para un mileurista tiene una repercusión, en proporción, mucho mayor que la que tiene para una persona con rentas superiores. Lo que para uno supone un 40% del sueldo de un mes, para otros no supone a penas nada. Por tanto la progresividad reside en el efecto que produce en cada caso. 

Y no es una compra de votos: es una  ayuda directa a los jóvenes, las familias y los mayores, fruto del esfuerzo colectivo de todos y todas. Un esfuerzo que, por primera vez en la historia de España, revierte de forma directa en los ciudadanos y ciudadanas, de la mano del gobierno que más ha hecho por las familias. Dice la derecha que lo que hay que hacer es bajar los impuestos, como siempre. Yo no estoy de acuerdo:

- Lo primero que hay que hacer es luchar contra el fraude y que pague todo el mundo.

- Lo segundo es revisar la progresividad y la justicia del sistema fiscal español para ver qué ajustes se pueden hacer.

- Lo tercero es definir qué modelo de sociedad queremos:  si queremos seguir avanzando en la consolidación del Estado de Bienestar, a través de más y mejores políticas sociales, habrá que hacer un sistema impositivo que se ajuste a esa necesidad. Y si eso quiere decir subir algunos impuestos, habrá que hacerlo.

- Lo cuarto es administrar bien los recursos, con austeridad y diligencia, para lograr un equilibrio económico que permita dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos.

- Por último: si fruto de la buena administración, se puede devolver dinero a los ciudadanos, se les devuelve.

La derecha no haría nada de esto. La derecha bajaría los impuestos, sí, a los más ricos, como hizo mientras gobernó de 1996 a 2004, acompañado de una reducción de la inversión en los servicios públicos, como atestiguan la reducción del número de policias o del número de becas, por poner dos ejemplos, que se dio bajo el mandato de Aznar y Rajoy. Esa es su receta, la de siempre, la que sólo ayuda a unos pocos.

En esta ocasión se trata de una medida excepcional, por la situación económica de desaceleración que se está evidenciando estos últimos meses y para intentar reducir sus efectos en el bolsillo de los ciudadanos. Y así hay que verlo. Las políticas sociales y fiscales de largo alcance, las que suponen reformas profundas y estructurales del sistema, se hacen de otra forma. Y este gobierno lo ha hecho durante esta legislatura y lo seguirá haciendo la próxima. Basta con nombrar un ejemplo: La Ley para la Promoción de la Autonomía Personal, la llamada Ley de la Dependencia.

Josep Miró i Ardèvol, líder d’E-cristians i exconseller de CiU
“Os quieren entretenidos, alienados, diciendo que la vida es una fiesta, que el sexo es un deporte de contacto, que todo se resuelve con un porro o una raya”

MiróDe todas las lindezas que salieron por la boca de este exconseller de Agricultura con los gobiernos de CiU, esta es posiblemente la más suave. Otras tenían que ver con el aborto, el matrimonio entre homosexuales o el modelo de familia católica que las reservas espirituales que nos acechan cada día, desde los púlpitos, las ondas y las manifestaciones, quieren imponer en España. La nostalgia es mala compañera y, lo de ayer en Barcelona, era una manifestación de nostalgia por valores y fórmulas del pasado, que no responden a una sociedad plural, abierta y moderna como la que queremos construir. En esta sociedad plural caben todos los modelos y todas las propuestas, pero no cabe la imposición moral de unas sobre otras.  Este señor tan moderado, el señor Miró i Ardèvol, que pasó por la política sin pena ni gloria, parece querer ganar a través de estas plataformas el protagonismo que nunca tuvo. Y le da igual pisotear, con sus discursos, los derechos de los ciudadanos a ser tratados por igual, se casen con quien se casen, aborten o no aborten, apuesten por un modelo u otro de família, piensen como piensen. Él y sus seguidores apuestan por la división social entre buenos y malos, entre seguidores del modelo católico y seguidores del modelo que sea.

Este señor organizó ayer un acto en Barcelona al que la Guardia Urbana, basándose en el áforo de las diferentes salas que ocuparon, dice que asistieron poco más de 2.700 personas. Los organizadores, basándose en no se sabe qué, cifran la asistencia en 5.000 personas. ¡Magnífico! Lo de las cifras de asistencia es un cachondeo, pero algunos no se dan cuenta de que lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible. Y donde caben 2.700 no caben 5.000, a no ser que estuvieran haciendo un castillo de dos “amb manilles i folre”. Eso sí, Miró i Ardèvol acabó su discurso pidiendo más subvenciones de los gobiernos para sufragar los gastos de actos de este tipo, porque la cosa les ha salido muy cara. O sea que si los gobiernos son buenos y “aflojan la mosca”, se acaba la historia. A eso se reduce todo: ni modelo de familia, ni matrimonios, ni abortos ni nada que se le parezca. A algunos siempre les importa lo mismo.

Por cierto que previo al acto hubo eucaristía com homilía del Cardenal Martínez-Sistach. El purpurado debería pensar que, seguramente, entre los católicos hay mucha gente que no comulga con las ruedas de molino de estos ultras. Yo me pregunto: ¿de la presencia de Martínez-Sistach, apoyando el acto, debemos deducir también que la jerarquia eclesiástica catalana avala las barbaridades, por ejemplo, que expone Miró i Ardèvol en su web? En fin, es igual… para él / para ellos hace.

Yo, para que nadie diga que sólo critico, quiero realizar una propuesta en positivo respecto a uno de los temas que más preocupa a estos “macarras de la moral” (descripción utilizada por el gran Joan Manuel Serrat, en una de sus canciones): el matrimonio. Yo abogo por la abolición de la palabra matrimonio para definir la unión afectiva, libremente decidida, de dos personas, sea cual sea su sexo. Y lo pido porque la palabra matrimonio, que proviene etimológicamente del “matri-monium” del Derecho Romano, tiene una connotación machista insoportable. “Matri-monium” definía el derecho que adquiere la mujer que lo contrae para ser madre dentro de la legalidad. Dicho de otra forma: el matrimonio se fundamenta en la idea de que la posibilidad que la naturaleza da a la mujer de ser madre, queda supeditada a la exigencia de su marido a la tutela del cual está sujeta, después de abandonar la tutela del padre, y a la que también deben estar sometidos sus hijos hasta que adquieran pena capacidad legal, abonando la figura del “pater familias”. Es todo un despropósito. Repito: ninguna unión afectiva, libremente decidida, independientemente del sexo de las personas que la conformen, puede ser llamada matrimonio. Así que eliminemos la palabra matrimonio de nuestras leyes, no la posibilidad de unirse. Busquemos otro nombre, para todos por igual. Sin discriminación, ni machista ni homófoba.

Recomendaciones: Hoy os recomiendo que no vayáis a actos en favor de la familia promovidos, en muchas ocasiones, por gente que no ha formado una familia en su vida. Más allá de esta pequeña broma os recomiendo que, si no fuísteis al concierto, o si fuísteis también, compréis el CD de “Dos Pájaros de un tiro”, si puede ser la caja con el DVD también,  con la grabación de uno de los conciertos de la gira conjunta que Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina hicieron durante todo el 2007. ¡Es genial! Y es una buena forma para olvidarse del olor a rancio de algunos discursos moralistas.  


Escribe un comentario

XHTML: Puedes usar estas etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <pre> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>